#3 consejos para una -MODA sustentable: consumí de (manera consciente).

El último tiempo estuvimos escuchando mucho sobre la sustentabilidad y del cuidado del medio ambiente. Si bien trabajo y vivo del rubro de la moda, hay que admitir que es uno de los principales causantes de la contaminación a nivel mundial.

Supongo que varias ya lo sabían y otras se están enterando ahora. Yo no lo sabía hasta que empecé a investigar para postularme a una beca en el exterior. Así surgió la idea de escribir sobre este tema tan importante para que tanto las marcas argentinas como nosotros, los clientes, empecemos a involucrarnos. El futuro depende de nosotros.

Como cliente y consumidora, también es muy difícil acostumbrarse a cambiar nuestra mentalidad y encontrar marcas que compartan estos valores.

Esta nota no es una lección ni mucho menos, está claro que no vamos a dejar de comprar, pero sí podemos mejorar cambiando hábitos y pensar realmente antes de hacer una compra si lo necesitamos o si tenemos algo parecido en casa.

La moda rápida o el mejor conocido fast fashion nos ha generado una constante necesidad de comprar y tener las últimas tendencias.

Es por esto que las marcas lanzan pequeñas colecciones continuamente para que no tengamos que esperar a la siguiente temporada.

A la vez, nosotros como consumidores, estamos cada vez más exigentes al estar 24hs en las redes sociales y saber todas las novedades internacionales.

Todo esto trae consecuencias: que bajen los precios para vender más, una menor calidad de las prendas para que las dejemos de usar cada vez más rápido y así terminen convirtiéndose en deshechos textiles que contaminan al medio ambiente.

Por más cliché que parezca, nuestras pequeñas acciones pueden aportar y frenar este ciclo. Les dejo 3 simples opciones para empezar a involucrarnos y consumir de una manera más consciente:

1. SER CONSCIENTES Y RESPONSABLES

Consumí marcas que se preocupen por la sostenibilidad. Muchas nacen con este propósito de crear prendas con materiales sustentables, biodegradables u orgánicos.

Tenemos que generar la costumbre de mirar las etiquetas e indagar sobre aquellas marcas que más se comprometen con el problema.

Por otro lado, varias marcas existentes, se suman a esta macro-tendencia, lanzando una colección ¨conscious¨ donde no sólo usan materiales más amigables con el ambiente sino que también tratan de que los procesos de producción no sean contaminantes por el uso de químicos, ni sean consumidores de tantos recursos, como el agua.

Otro de los puntos no menos importante es consumir marcas que sean transparentes en cuanto a los derechos de los trabajadores y que compartan nuestros valores tanto ambientales, como sociales.

2. SER ORIGINALES Y CREATIVOS PARA REINVENTARNOS CONTINUAMENTE

No consumir sólo porque es tendencia. ¨Las tendencias son prendas que pierden su función simbólica antes de que lleguen a su muerte funcional¨.

Esto quiere decir que muchas de ellas siguen sirviendo y dejamos de usarlas porque ya no están de moda o porque están mal vistas por la sociedad.

Se dice que tienen una fecha de caducidad prevista de máximo de 3 meses ¿Increíble no?

No digo que sigamos usando prendas que están pasadas de moda o dejemos de comprar esa tendencia que nos encanta, pero podemos donar esas que no usamos más o a la hora de ir a comprar, pensar cuantas veces vamos a usarla y si realmente tenemos con que combinarla.

Una de las grandes soluciones que encontré fue transformarlas en alguna tendencia.

Muchas veces ya no sabemos qué ponernos o estamos aburridas de usar siempre lo mismo. Tranqui, nos pasa a todas.

Agarren alguna que ni se acordaban que tenían y anímense a crear una prenda nueva.

Yo por ejemplo, agarré un par de jeans con las rodillas rotas que me tenían súper cansada ¡y las convertí en bermudas!

Otra opción es pensar qué es lo que te molesta de esa prenda por lo que no la usás, y así arreglarla, achicarla, desflecarla o lo que quieras. Un pequeño cambio puede hacer la diferencia y pasar a ser la preferida de nuevo.

3. REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR Y DONAR.

Año tras año me obligo a hacer limpieza de mi guardarropa. Creo que es algo que todos deberíamos hacer cada tanto. No solamente me hace bien psicológicamente liberarme de cosas viejas, también ayudo a extender el ciclo de vida de las prendas.

El primer paso es seleccionar aquellas que no usamos hace mucho tiempo. Creo firmemente que si pasó más de un año desde la última vez, dudo que volvamos a usarla.

Se podrían crear varias categorías. Están esas que se encuentran en mal estado pero que les tenemos cariño, las vintage que sabemos que no vamos a volver a usar jamás, o las que no te compraste hace tanto pero que ya te aburrieron.

También hay que entender que pueden ser etapas y que cada uno durante su vida vaya cambiando y probando diferentes estilos.

El 74% de las prendas que se consumen por año acaban en vertederos.

Son números que me llamaron la atención y que me animar a escribir sobre esto, ya que en nuestro país no está muy establecido el tema de segunda mano.

Si bien existen muchas tiendas vintage, no queremos ir a esos locales donde a primera vista se nos viene el olor a repelente de polillas y a ropa de nuestras abuelas.

Hoy en día, hay muchos emprendedores que están trayendo estas ideas de afuera, con el objetivo de revender la ropa actual, en buen estado y hasta de marca.

Donálas, reinventálas o véndelas por internet, lo que vos prefieras.

Así vas a estar ayudando al medio ambiente y reduciendo los desechos textiles. ¿Lo mejor?

¡Ya tenés un plan para este fin de semana!

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